Date: August 3rd, 2009
Cate: Comportamiento, Experiencia, Marcas, Viajes
By: Daniel Granatta
Tags: , , , , , , , ,  

Algo más que un viaje en carrusel

En México se usa la palabra “carrusel” para referirse a lo que en España se conoce como “tiovivo” y yo, personalmente, prefiero la primera a la segunda. “Tiovivo” se te escapa de entre los labios sin pena ni gloria pero las dos erres de “carrusel” le confieren una naturaleza distinta, algo más de enjundia. Para decir “carrusel” hay que esforzarse, y cuando tienes uno delante sientes más respeto por el artefacto que por un “tiovivo”.

En Cannes (Francia), al final (o al inicio, según se mire) del Boulevard de la Croisette y llegando al Palais des Festivals, que da cita anualmente a algunos de los festivales de cine y publicidad más famosos del mundo, hay un pequeño parque en el que uno puede encontrar un puesto donde comprar peluches y también este gigantesco carrusel (aquí la palabra “tiovivo” no hace justicia), al que me quedé mirando una media hora y del que tomé este pequeño vídeo impactado por su tamaño y belleza.

Terminados los giros del carrusel, y excepto dos que querían un nuevo viaje, todos los demás niños que antes pedían a sus padres subirse al mismo pedían ahora una visita al puesto de peluches.

Ver un carrusel reduciendo la velocidad de sus giros más y más hasta detenerse por completo tiene un punto romántico, casi decadente, como el look de una película de Visconti o como cuando un imperio comienza a resquebrajarse dirigiéndose irremediablemente hacia el final de sus días. Es casi la misma sensación que uno obtiene revisando las estadísticas del sitio central del lanzamiento de alguna campaña ya pasada, como por ejemplo este gráfico de las visitas a uno de nuestros proyectos de finales del pasado año:

Stats updown

Al igual que el carrusel comienza a girar al ritmo de la música y todas sus luces parecen una sola, todos los sitios de experiencia tienen un pico de atención, un par de semanas a partir de las cuales la atención de los usuarios ya estará en otro nuevo sitio, con lo cual el número de visitas comienza a decrecer gradualmente hasta quedarse finalmente en un nivel mínimo y constante… justo como ese carrusel que frena, se detiene y apaga sus luces.

No tiene nada de malo, es ley de vida que la atención de esa audiencia sea voluble y lleguen a otro carrusel después de haber viajado en el nuestro. A mí lo que me preocupa realmente son los ositos de peluche. Porque por muy intenso y divertido que haya sido el viaje en carrusel, al final es con el osito de peluche con quien duerme y se levanta ese niño, y no sólo un día sino al menos durante una semana. ¿Qué tal si el dueño del carrusel regalara a cada niño tras cada viaje un peluche de alguno de los caballitos o demás animales presentes en el trayecto? Así puede que ese niño no anduviera en busca de un peluche al bajarse y además se estaría llevando a casa una parte de ese viaje en forma tangible. Puede incluso que pasando de nuevo por el parque, reconociera a su peluche en las figuras del carrusel y quisiera subirse de nuevo.

Porque al final, sitios hay miles y buenas experiencias, decenas. Pero si le damos al usuario algo que de veras sea útil para su vida fuera del sitio (un widget, una aplicación, un vídeo, un enlace para seguir la historia, un regalo, una sonrisa, etc.) le habremos llevado a un lugar distinto y memorable. Precisamente, intercambiando correos sobre el tema hace unas semanas con Rodrigo Pérez (Brand Manager de Rexona for men en Unilever México) me envió una frase que resume todo esto:

“Es un camino difícil pero lleno de retos el encontrar un lugar donde la marca se vuelve algo más importante en la vida que un simple consejo o anuncio al consumidor. En ese lugar ocurre que son ellos quienes vislumbran y codifican el mensaje por sí mismos.”

Los fuegos artificiales lanzados desde un sitio eran suficientes en 2004, pero no en 2009. Si en este año seguimos haciendo productos con la mentalidad de 2004 estaremos desperdiciando una oportunidad de oro de ser algo más que un bonito carrusel. Y al final, el niño dormirá con el osito de peluche que sus padres le consiguieron en otro lugar.

4 Comments

  1. m. m.  
    August 4th, 2009
    REPLY))

  2. Good point!

    1F

  3. August 4th, 2009
    REPLY))

  4. Me gustó la analogía con las campañas y tu reflexión al respecto. A tomar en cuenta los osito de peluche entonces.

    2F

  5. marcomarco  
    August 8th, 2009
    REPLY))

  6. excelente post. aplausos.

    3F

  7. August 20th, 2009
    REPLY))

  8. [...] el que me parece el mejor a mencionar en esta ocasión es éste, porque cuando hablamos de creatividad en medios digitales, la gran oportunidad radica en [...]

    4F

Leave a Reply

 Name

 Mail

 Home

[Name and Mail is required. Mail won't be published.]